20/1/09

Editoriau/ A LA CONTRA


Transcurridos los primeros veinte días de este nuevo año 2009 y cuando el mundo mira hoy a Washington en el día de posesión de Obama como 44º presidente de Estados Unidos, todavía es hora de que, mucho más cerca de nosotros, el partido en la oposición en Aran dé explicaciones públicas de su incumplimiento del pacto municipal de gobierno con el PP en el Ayuntamiento de Vielha e Mijaran.

Desde el punto de vista partidista, puede estar muy bien que el Ayuntamiento, en su último episodio de oposición imprudente al Conselh Generau d'Aran y a todo gobierno que desprenda hedor socialista, preste munición a su jefe de filas en la máxima institución cargando contra el estudio ambiental (¡y sólo es el estudio ambiental!) sobre el nuevo trazado de la N-230 para obtener cierto protagonismo público y, de paso, desviar la atención. Habría que recordar, tan sólo, que su partido aliado es firme defensor de la construcción de una autovía de fuerte impacto medioambiental.

Pero desde el punto de vista de la gobernabilidad, Convergencia ha mermado de forma considerable su credibilidad al confiar su legado político a la inestabilidad de un gobierno municipal sin rumbo ni liderazgo. Porque, como ha subrayado Joan Riu, el problema no es que el concejal del PP continúe su mandato como alcalde, sino que ello es muestra de que en Convergencia no tienen las cosas claras y pierden tiempo y energías a la espera de decidir el nuevo relevo. Sin embargo, es de temer que la alternanza tampoco resolverá los problemas de fondo de un equipo que gobierna en negativo: contra el Conselh, contra la Generalitat, contra el Gobierno central, faltado como está de una acción de gobierno propia de la que presumir.